lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Debemos tolerar al intolerante?

Qué gran pregunta esta, y que difícil dar una respuesta a la misma. Como en todo, para gustos opiniones. ¿La mía? Yo lo tengo claro, la respuesta es no. Puede que sea un poco directo, e incluso puede sonar impertinente, pero este es mi parecer. No digo de ninguna manera que esta sea la respuesta acertada (ni mucho menos), pero es la respuesta que me pide mi corazón previo razonamiento de mi mente.

¿Y por qué esta respuesta? Hay quien podría argumentar usando lo que Kant denominaba el imperativo categórico, que también se expresaba la biblia (no hagas al prójimo lo que no queras recibir de él), y este sería sin duda un más que valido razonamiento, que podría utilizarse en infinidad de conductas humanas, generando una magnifica regulación de las mismas.

Sin embargo hay otro factor a tener en cuenta a la hora de responder a esta cuestión, y es que en el momento en toleras una conducta, instantáneamente la refuerzas y puedes tender a potenciarla. Si se tolera a la persona que maltrata a su mujer, lo seguirá haciendo, si toleras al nazi que propaga el racismo y la violencia, no pararas la epidemia, y lo mismo pasa si se tolera el sistema de opresión y miseria que sufrimos en la actualidad, el cual crece y se hace más fuerte cuanta menos oposición recibe.

Si el hombre no tolera a la mujer, si el racista no tolera al inmigrante, si el rico no tolera al pobre, no debemos callarnos solo con el fin de no caer en la regla del ojo por ojo. Todos queremos un mundo tolerante, de eso no cabe duda, y tampoco tengo dudas de que el fin solo se consigue con el ejemplo, pero no seré yo quien me arrodille ante aquel que no conciba mi existencia y no me tolere tal y como soy, sea extranjero, homosexual, mujer, rojo, o un largo etcétera.

Esta es una opinión marcadamente sentimental que tiene mucho que ver con la el asco y la rabia que producen ciertos comportamientos que, en un puro acto de “buenismo” se acaban tolerando, y lo único que se consigue es emponzoñar aun mas esta sociedad degenerada por el miedo y el egoísmo. Una sociedad que para nada merece el ser humano


 

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