lunes, 15 de noviembre de 2010

Muertes consentidas

No me gusta dedicar dos artículos seguidos al mismo tema, pero este caso lo merece.
La situación es ya insostenible, al final ha pasado lo que tenía que pasar; con la última gota lanzada por la dictadura marroquí se ha derramado el agua que contenía el delicado vaso que hoy conocemos como Sahara.

Ya no es una cuestión política, como quieren ver muchísimos países en el mundo, de independencia saharaui o no, sino que ahora estamos hablando de vidas, de vidas humanas segadas por un arrebato de violencia sin precedentes que está sembrando la destrucción en las calles del Aiún.
Es muy triste ver todas las mañanas como aumenta el número de muertes y el nivel de caos general, y como ningún gobierno se digna a mover ni un dedo.


Señor Zapatero, querido presidente de nuestro país, lo que se está cometiendo en el Aiún no es una revuelta aislada, es un crimen de lesa humanidad orquestada por un gobierno dictatorial al que usted le esta consintiendo absolutamente todo, y desde aquí le hago totalmente responsable de todas las muertes inocentes que se están produciendo en ese infierno, y que sinceramente espero, le pesen en su conciencia y le atormenten durante el resto de su triste vida.

Es curioso como los sistemas judiciales internacionales se dedican a perseguir "infatigablemente" a un sinfín de asesinos, narcotraficantes y terroristas y a todas las personas que colaboran con ellos, y como todavía no juzgan a todos aquellos hijos de perra que colaboran en matanzas y vejaciones a gran escala.

Me gustaría recordarle por ultimo señor zapatero, aquellos comentarios que dedicaba al señor Aznar, en los que decía que había colaborado en una guerra que solo iba a traer muerte inestabilidad y enfrentamiento a la nación iraquí; y ahora le pregunto si este consentimiento irresponsable de las muertes saharauis no tiene una grandísima semejanza a lo que realizo el señor Aznar en su estúpida guerra.